04 enero 2021

La importancia de la primera vez

 En estos días un buen amigo me preguntó si podía darle clases de química a su hijo que veía la materia por primera vez. El chico enseguida arrugó la cara y  me dijo que no le gustaba, y el papá haciendo perfectamente su papel de padre lo regañó, preguntándole cómo era posible que le disgustara una materia de la que casi no había estudiado contenido.

Lo que no sabe mi amigo, ni muchos profesores, es que la primera impresión cuenta mucho en Educación. De hecho, creo que todos los profesores deberían estudiar al menos un poco de las bases neurológicas del aprendizaje. 


En el cerebro, las estructuras que generan las emociones y las relacionadas con la formación de memoria trabajan conjuntamente en una zona llamada sistema límbico, de allí la expresión que tantos docentes hemos escuchado: "sin emoción no hay aprendizaje".

Cuando le dije al hijo de mi amigo que la química no es agradable o desagradable, sino la manera en la que recibía la clase, me explicó que no le entiende nada al profesor. Estimado lector, ¿le gustaría estar en un sitio donde no entienda nada de lo que se le dice?

Me quedé pensando en todas las veces que he escuchado lo mismo, sobre todo durante la pandemia; cuantos muchachos están estudiando por primera vez materias como química y física, y se están llevando una pésima impresión que los va a condicionar en su desempeño en el futuro.



Porque la primera impresión de un evento tan esperado en casa como es que comience a cursar "las tres Marías" puede causar una asociación entre una emoción desagradable y y la sola mención de la cátedra, y eso va a determinar durante mucho tiempo su relación con esa materia.

Pongámonos en los zapatos de este muchacho de 15 años: está sentado frente a una pantalla en su casa, no con sus amigos, y comienza a estudiar una materia nueva, posiblemente no con los mejores recursos, con una persona de la que solo conoce lo que la computadora le muestra. ¿Cuál emoción puede generarse en una situación así? La indiferencia no desencadena aprendizaje, pero es fácil pasar de la neutralidad al fastidio si no se entiende ni una palabra de la clase, y de allí a la repulsión.

¿Cómo puede estar funcionando el cerebro de ese chico en ese momento? Pues lo primero que hay que decir es que con toda seguridad no está produciendo ningún neurotransmisor que lo haga sentirse bien. Si lo que está estudiando no tiene sentido para él, no lo incentiva, ¿se pueden establecer nuevas sinapsis? Evidentemente no, allí no hay aprendizaje; si somos afortunados , el chico retendrá algo de la información en el hipocampo y alrededores el tiempo suficiente para presentar los exámenes correspondientes y luego simplemente la olvidará, porque hay un aprendizaje previo que le dice que la química no tiene sentido y no le gusta.



¿Qué hubiera pasado si el profesor apela a las emociones? Imaginemos que no se limita a dar contenidos, sino que comienza por ejemplo con la historia de la formación de la materia en el universo, usando vídeos, animaciones y simulaciones online, para un proyecto final en parejas que sea la elaboración de un vídeo para Tik Tok donde los chicos expliquen (instrucciones claras de por medio sobre el formato, duración, guion gráfico, etc.) algo de lo estudiado, y luego lo muestren a sus compañeros.

No es lo mismo pedirle al cerebro que aprenda una información absolutamente abstracta y sin sentido que orientarlo para que haga algo útil con esa información y se convierta en conocimiento anidado en su red cognitiva.


¿Cómo se siente más recompensado el cerebro; memorizando o construyendo? La respuesta es bastante obvia. Si logramos que el chico aprenda con gusto, ¿cómo será su actitud hacia la materia en el futuro?

Al final, queremos que un joven le encuentre sentido a estudiar algo que jamás en su vida ha visto antes, recordemos que el establecimiento de sinapsis (aprendizajes) nuevos requiere energía y trabajo, y que el cerebro tiende a hacer lo que ya conoce. Para ello, los contenidos deben tener un cable a tierra, preferiblemente a través del aprendizaje de alguna habilidad útil para él, de lo cual hablaremos en otro post.

Si Ud. es docente, por favor, piense en su primera clase con sus estudiantes como la primera vez que va a salir con alguien en quien tiene mucho interés, y que la manera en la que les presente la materia podría definir su actitud hacia ella durante mucho tiempo.




1 comentario:

  1. Una mamá me pidió que le diera a su hija clases de química desde que estaba en primer año, lo primero que hizo su hija fue arrugar la cara y decir: "¿Cómo?, si no he visto química nunca". Lo primero que pensé fue: "¿Por dónde empiezo?". La mamá la obligó por supuesto, al final, todo resultó exitoso.

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